Los semáforos, en su parpadeo, alimentan el flow que escupe RZA mediante el estéreo de mi Vito. La luz de la urbe anuncia el terror y un estruendo inminente, mientras la luz de las farolas fluye deslizándose sobre los cristales oscuros que me protegen, avanzando lentamente para no ser objetivo de miradas indiscretas.
Él sabe que no convivo con la mentira. Al verlo me doy cuenta que su cuerpo delgado y enfermizo me da tanta grima como su estética andrógina. "Estoy muerto y te voy a llevar conmigo por entrometerte en mi camino" le susurro, y en ese momento con el cañón de mi Glock 30 en la boca me despido diciéndole: "El picor que sientes en la garganta es por el .45 ACP que atraviesa la base de tu cráneo", y pulsando el trigger doy muerte a ese saco de mierda, que sale disparado hacia adelante, quedando su cuerpo espásmico en el suelo y sus sesos esparcidos por la hierba del parque.
Hendrike